Trastabillando por
la garganta,
a veces me resuena
un canto desafinado-
El del lado,
al que evitamos mirar,
en el que habita
la improvisación,
la rebeldía, la tozudez de los auténticos
nadies.
Esos desafortunados
que no tienen nada,
que se siente incompletos,
esos anónimos ignotos,
que se repiten hasta el
hartazgo en su grito
de cambio.
La voz disfónica
que balbucea a
veces de lejos a los
oídos gigantes y sordos
del régimen.
Al borde, de lado de
afuera del margen. El canto
se expresa en hojas amarillentas,
con lapiceras gastadas.
Las voces guturales
que suelo escuchar cuando
todas las otras voces
ya no hablan,
cuando los sueños
tienen insomnio,
cuando la paranoia se
cansa de seguirme.
Con causas muy
urgentes para que
se encargue San Expedito.
Con sueños muy profundos
para entregarlos a Morfeo.
La voz que no se
cansa y no descansa
En estilos refinados,
ni en sellos editoriales
arraigados en el
mercado.
Carga con mi pasado
pero busca futuros diferentes.
busca,
busca,
busca.